Se estrenaba el pasado jueves a medianoche en #Veo7 un programa dedicado, según dijo @melchormiralles, a analizar la actualidad “desde los ojos de la gente que está en las redes sociales”. Importante el detalle, porque luego se critica que se hable de la actualidad, que es también, y en España mucho, política. De hecho, los debates tuiteros que se montan durante “La vuelta al mundo” de @carloscuestaveo son espectaculares.
Una cosa es segura: los que aún no se han acercado por esto del 2.o, o, si lo han hecho ha sido para limitarse a una cuenta en Facebook, el programa habrá sido a ratos ininteligible (lo de “desvirtualizar” habrá dejado loco a más de uno). Pero eso es su problema. Es inevitable que algunos quieran seguir viviendo en siglos pasados. Aún hay quien cree que si usa un microondas le van a salir 7 patas o que si hace calor en verano o frío en invierno es por culpa del desodorante que “mata” la capa de ozono o que el DDT mata sólo con ver un envase de tal producto, que los móviles emiten radiaciones que te dejan sordo…
Desde el punto de vista del peer to peer he de decir que en mi opinión aún les falta, aunque el paso dado es muy importante. De hecho Veo7 es, por el momento, la única televisión que está apostando seriamente por la convergencia de la televisión con las redes sociales. Lo del pretencioso 3.0 de Antena3 se quedó en nada. Normal.
El motivo: la mayoría (y no sólo de medios) aún no ha entendido que el 2.0 no es una herramienta tecnológica, sino una actitud; la forma de comunicación de las personas con las personas en el siglo XXI. Pero, es inevitable. Son lentejas.
Si hace unos años empezaron a convivir sin más problemas el podcast y la radio… ahora es el turno de las redes sociales y la televisión. Como son inevitables los cambios en la forma de socialización que ya se han producido (discrepo, y se lo dedico a Prevost, de @edans: el mundo no va a cambiar. El mundo ya ha cambiado). Cambios que a los tecnófobos, inmovilistas, reaccionarios o sencillamente propietarios de empresas obsoletas que se resisten a cambiar no les gustan ni un pelo.
Hombre, que sí, que los “ultras” de Veo7 han descubierto un “pequeño filón” con esto del Twitter que le permite hacer un programa de bajo costo con audiencia… ¡la que le va a dar a PRISA! Ellos que apuestan por el telegrama para la retransmisión de noticias…
A los que les debería de “dar” , pero un ataque de competencia feroz, es a los de @intereconomia, porque resulta que muchos de los habituales del gato se han pasado a LVAM. Y a LD que se está quedando muy atrás…
Así pues, buena noticia la de que al menos haya una pequeña cadena de TV apostando (o haciendo como qué; only time will tell) por el siglo XXI.
No me gustó que no se pudiera seguir por streaming. Creo que es una carencia importante. Y tal vez más interacción con Facebook. Y uso de herramientas como twitpick (qué manía tengo con ponerle la “ká”. Cosas del alemán…) a saco.
Me hizo gracia la entrevista con Rudy Fernández. Me reí con el chorra de Canalda y sus canaldadas y faltó que se le preguntara a la señora de Tuenti por qué su empresa ejerce algo muy similar a la censura.
Evidentemente voy a opinar, je, que lo malo, lo peor del programa, salvando la hora de emisión, que es mortal, es la “selección”, pese a que el tema se trató en el programa y que Melchor Miralles lo explicó como pudo.
No me gusta que se seleccionen los tweets (no estoy aquí hablando de posibles trolleos, insultos y demás, ya que considero que en ese sentido debe funcionar como siempre en la red) que se van enviando en directo bajo el hashtag #veo7 al programa.
En este sentido, el silencio de Veo7 con respecto a la totalitaria Ley Sinde (el hashtag #manifiesto es uno de los más tuiteados en España), sin duda motivado por el apoyo inexplicable (o no) de Pedro J. al liberticidio, es tan estruendoso que a veces lo ocupa todo. Y si no, que se lo pregunten a Libertad 2.0, que durante varias semanas estuvo enviando una pregunta a este respecto vía tuiter a Pedro J. (si no soltaba esto, reventaba).
Y ya. Que es sábado y estoy soltando un rollo…
"Creo que en cualquier época yo habría amado la libertad, pero en los tiempos que corren me inclino a adorarla" (A. de Tocqueville) Esta bitácora comenzó a rodar allá por el año 2004.Celebrábamos por entonces el advenimiento de José Luis Rodríguez Zapatero, ese señor que nos va a llevar a todos, a golpe de demagogia, propaganda y socialismo del más rancio e involucionista, a la ruina. Si hoy se me lee aquí es gracias a Nueva Televisión, sitio en el cual pienso echar raíces todo el tiempo que mis generosos anfitriones me lo permitan. Aviso desde ya que no soy objetiva, ni imparcial, ni equidistante, ni todas esas cosas de las que presumen los sectarios. Soy antisocialista porque soy liberal y me caen mal los progres. En este blog se permite fumar, beber, decir palabrotas y comer hamburguesas XXL. Se puede estar en contra de todas las mamarrachadas de lo políticamente correcto. No es obligatorio llevar una vida sana, practicar deporte, creer en el cambio climático, cualquier apocalipsis de moda, no ser feminista, decir que ves los documentales de la 2, avergonzarte por no perderte DEC ningún viernes y/o leer el "Hola" o ser de izquierdas/derechas. No es obligatorio el uso del cinturón y nada, absolutamente nada, se hace por el bien de nadie que no sea la autora de la bitácora. Se permite la difusión, copia o lo que sea de cualquier texto o imagen propios. El único requisito es citar la fuente. O sea, Creative Commons.