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SILENCIO DE PUTAS EN CATALUÑA

mas-montilla[1]El nacionalismo catalán, el de derecha y el de izquierda, ha decidido que el Parlamento regional no debe conocer hasta dónde llega la corrupción de sus dirigentes. No solo se tapan sus vergüenzas: se ríen del ciudadano al estilo de la mafia. Callan como las putas.

      El desconocimiento de los políticos catalanes por parte de la opinión pública del resto de España —incluso dentro de la autonomía— tiene como consecuencia la ausencia de alarma social en este caso. Pero los encarcelados por la trama Pretoria  son el macizo de la raza del nacionalismo convergente y socialista.

      Para entendernos: es como si hubieran encarcelado a Álvarez Cascos y a Alfonso Guerra, los números dos de Aznar y González. Así de simple. Así de grave.

      La respuesta del parlamento autonómico ha sido la del silencio: horrorosa receta para una sociedad que exige desterrar a los corruptos y para una clase política que debería tener esa prioridad entre sus tareas diarias.

      Así se creen que mantienen la idea de que Cataluña es un oasis, mientras que Madrid es el ring en el que todo el mundo se pelea y cada cual tiene cosas que esconder. Visión de paletos, actuación de mafiosos.

      No le vale al nacionalismo catalán con expulsar de boquilla a sus corruptos y luego ocultar las entretelas. Ya sabemos lo que tienen debajo de la falda. Y no es pureza virginal. Lo que ocurre es que la sociedad pide averiguar hasta dónde han ejercido la prostitución tras su apariencia de jovencitas cándidas.

      Por si fuera poco, se quejan de que han salido en los telediarios con las manos esposadas recogiendo una bolsa azul. Si hubiera trato igualitario, los telediarios de alguna cadena se regodearían con sus fotografías dando abrazos a Montilla y a Pujol, a Zapatero y a Mas, porque se han estado besando en los morros hasta antes de ayer. Pero eso, no; eso solo se hace con los dirigentes corruptos del PP.

      Nacionalismo catalán, encarcelado por hacer de putas; parlamento catalán, silenciado para hacer de alcahuetas. Lupanar llamado Oasis, como los de lucecitas verdes y rojas de las carreteras.