sep
28

CÓMO HEMOS CAMBIADO

zapatero-detalledn1Qué poco va quedando de aquel Zapatero que tenía encandilados a los suyos porque era el ejemplo de metrosexual que conseguía caer bien a todo el mundo por su voz y sus ojos azules. Era como Beckham: un triunfador que iba de humildito por la vida y que amaba a los niños y a los pajaritos.

Pero se le va viendo el cartón. Esa doble vida de enterrador que parece que le gusta y que ocultaba.

Dijo que bajar los impuestos era socialista y que solo atacaría a los ricos, pero hemos visto que él mismo se desmiente en el BOE y que los gastos en dádivas a Cataluña y Andalucía para mantener sus votos los van a pagar la clase media y la clase baja.

Dijo que lo suyo era el pacifismo, pero ya sabemos que su gobierno es el que más soldados tiene fuera de España y en lugares más peligrosos, al mismo tiempo que ha aumentado la venta de armamento a países en desarrollo.

Dijo que lo suyo era el ecologismo, pero anuló el Plan Hidrológico Nacional sin construir una sola desaladora y sin plantar uno solo de los millones de árboles que tenía prometidos.

Y qué decir del Zapatero del talante y del diálogo, que ha pasado a ser el político que negocia sus leyes con cualquiera a cambio de untarle bien, o que se enfrenta a los periodistas para que no publiquen la foto de su familia con los Obama, realizada oficialmente por un funcionario de la Casa Blanca.

De Zapatero ya solo van quedando las cejas, cada vez más arqueadas en punta, subrayando una mirada día a día más amarga y visceral sobre góticas ojeras negras.

Zeta se va consumiendo en su voz, un timbre exquisito de locutor para pronunciar palabras hueras, cuando no falsas.

Se nos va el metrosexual y aparece el caprichoso niñato que lleva toda la vida viviendo de la política, sin saber cuánto cuesta llevar dinero a casa y cómo se consigue subsistir con cinco horas de sueño y el resto trabajando para Hacienda.

Pero sigue en el poder: porque él es el poderoso.