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UNA DE PALETOS

1253822524_01Comprendo que se le haga muy difícil a un padre que consiente que su hija de dieciséis años aborte sin siquiera comentárselo —porque entiende que es una “injerencia”—, explicarle que es muy distinto vestirse para acudir a un espectáculo de Death face que para saludar al presidente de los Estados Unidos.

Que las botas paramilitares no están permitidas en todos los salones.

 

Salvo para los paletos.

 

Oculto tras la presunta defensa de la imagen de unas menores, el presidente del Gobierno hurtaba a los españoles su baja categoría, que hace tiempo ha sobrepasado los límites de la vergüenza ajena.

 

Es evidente que los jóvenes visten como quieren. Solo faltaba. Pero es igualmente cierto que la representación oficial de España ha de llevarse con una dignidad para la cual Zapatero no está preparado.

 

Y no hablamos de la libertad de pensamiento, ni la libertad de vestimenta: hablamos de un mínimo sentido de la educación y del ridículo.

 

Como un dictadorzuelo sin complejos, Zapatero dedicó a sus equipos del gobierno a impedir que la foto con Obama saltara a los medios de comunicación, escudándose en que por algún arte de magia él tiene derecho a poner a sus hijas frente a los fotógrafos pero los españoles no tenemos derecho a verlo.

 

Es más: se ha creído con la autoridad especial de ocupar sitios oficiales que corresponden a funcionarios del Gobierno para sentar a su familia en la ONU, pero los españoles no podemos verlo porque allí se sentaron dos menores.

 

No sabemos con qué pintas acudieron a la ONU, lo que sí hemos visto es de qué maneras han saludado a los Obama en el Metropolitan museum, recién llegados de un entierro.

 

Hacerse fotos con Obama como los fans de los grupos musicales es una vulgaridad. Lo ha sido toda la vida y no va a dejar de serlo porque lo hagan Zapatero y su familia.

 

¿También le han pedido autógrafos?

 

Vergüenza ajena.

 

La política internacional convertida en un juego de niños y en un alarde de autoritarismo: ¡aquí solo se publica lo que yo digo!

 

Ridículo espantoso.

 

Paletada.