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DOS MENTIRAS EN UNA FRASE DE ADOLESCENTE

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Nos hemos enfrentado a los poderosos”, ha dicho Zeta con su tono más solemne, y eso es una mentira doble que halagará a la izquierda radical que representa, pero que no soluciona ninguno de los problemas de los españoles. El presidente se cree que puede ir gritando frases de quinceañero, pero cuando se está en el poder la responsabilidad exige otros conceptos.

Porque el que está en el poder es él. Y ahí la primera mentira: él no se puede enfrentar a sí mismo. Los poderosos son él y sus ministros. A su alrededor, como en todo orden social, se encuentran distintos grupos de presión, pero el único con firma en el Boletín Oficial del Estado es Zeta. El presidente del Gobierno es el poder.

Además, no se sabe cuándo se ha “enfrentado” a esos grupos. Desde luego, no al lobby de la Banca, a quienes regala cada día miles de millones de euros; no a la presión de las multinacionales, a las que subvenciona sin exigir responsabilidades de ese dinero público entregado para crear empleo, no para destruirlo; no a la influencia desmedida de “sus” medios de comunicación, con quienes ha negociado para que se unieran en una sola empresa —otra cosa es que el regateo le haya salido mal y se haya visto obligado a apostar por uno de ellos.

Sí que hay un poder tradicional al que está enfrentado: la Iglesia católica, con la mala suerte que tiene el hombre de que quien le está sacando las castañas del fuego con los más desfavorecidos es Cáritas, no la UGT —desde luego, no he visto ni un solo comedor social de la UGT en ninguna ciudad de España.

Pero lo peor del mensaje no es la doble mentira, sino la irresponsabilidad.

Porque el poder no está para enfrentarse a los “poderosos”. Los más de once millones de votos recibidos por el PSOE no pueden usarse para una revolución permanente en el Siglo XXI.

El lenguaje de adolescente está muy bien cuando no se saben las consecuencias, pero se supone que, tras cinco años en el poder, el presidente del Gobierno ya ha aprendido cómo se manejan los hilos de la sociedad. Ha tenido más de “dos tardecitas” para formarse.

Su enfrentamiento con los “poderosos” no soluciona ninguno de nuestros problemas. Y su presunta dedicación a las política sociales, tampoco. Porque en Occidente, lugar del mundo que nos corresponde, hay una primera política social por encima de todas: la del empleo.

Y si Zeta se ha hecho un experto en algo ha sido, ni más ni menos, que en crear paro.