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RECUPERACIÓN DE LA AUTORIDAD

Marina[1]Magnífico ensayo de José Antonio Marina sobre la relación de padres e hijos, y educadores y alumnos. La recuperación de la autoridad (Editorial Versátil, mayo 2009) es un análisis valiente de este mundo que vivimos en el que los padres y profesores han pasado de una relación autoritaria con los jóvenes a angustiarse por la presión de ellos.

Cada página tiene su punto para reflexionar. Lástima que Marina prefiera sus textos sin puntos y a parte que vayan marcando frases y conceptos. Sería más fácil la parada periódica para repensar la frase leída. Porque merece la pena ir despacio y aprehendiendo sus análisis, que, a veces, son como puñetazos en el rostro del sentido común.

No tiene otra fórmula el catedrático de Filosofía: aplicar el sentido común.

Y un punto más que le da la categoría de valentía: pide que se tenga en cuenta el mérito. Qué bien leer algo así en una sociedad que ha preferido igualarnos por abajo (aprovechar la cama pequeña cortando las piernas de los más altos). El mérito. Interesante reflexión.

Todo para concluir que la Libertad necesita de barreras para desarrollarse. Que aprender a ser libre no consiste en hacer lo que a cada cual le viene en gana sino en disponer de las posibilidades para encontrar el mejor camino. El más ético. El más meritorio.

Resulta que la disciplina es lo que da seguridad a los niños. Decir esto en una sociedad tan permisiva que ha perdido el control es valiente. Auctoritas frente a potestas y frente a permisividad. Magnífico mensaje.

Podría parecer que estamos ante un ensayo solo para educadores y padres de adolescentes, pero va más allá. Cualquiera que esté preocupado por las relaciones sociales y por la evolución de nuestro mundo, debe acercarse a este ensayo. Es una reflexión no improvisada y útil.

Sí: decididamente tenemos que recuperar la autoridad. Ante los jóvenes y en la vida política. El Todo vale ya sabemos que no sirve de nada.

Pero para aportar algo, necesitamos gente con valía, tanto profesional como ética.

Hay que recuperar la autoridad. Y también el prestigio del mérito.