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LA MANO DE FÁTIMA

falcones_ildefonso_author11Ildefonso Falcones sorprendió en la Literatura española con La catedral del mar, pero es que aún no se le había ocurrido La mano de Fátima. Es muy difícil sobrevivir a una primera novela de éxito; es mucho más difícil igualar la calidad de una primera novela de éxito, pero parecía imposible superar una primera novela de éxito: hasta que Falcones ha publicado su último texto.

Verdaderamente, La mano de Fátima es un libro extraordinario: cuidado, documentado, entretenido y de gran calidad. Decía Miguel Delibes que una novela es Un Hombre y un Paisaje. La mano de Fátima es eso.

El Paisaje es la foto de una de las peores secuencias de nuestra Historia: la expulsión de los moriscos. Si alguien se cree que alguna vez existió en España esa Alianza de Civilizaciones de la que algunos hablan, debe acercarse a este texto para comprobar que ni los árabes fueron condescendientes con los cristianos, ni viceversa.

El Hombre está representado en El nazareno, y, a través de él, un sinfín de caracteres que se acercan, se dejan ver, y salen de la escena para que sean el sufrimiento, las contradicciones, la supervivencia, el amor y la vida del morisco Hernando las que llenen las páginas.

La gran virtud de la novela es que la mezcla de la historia real con la virtualidad está tan bien trazada que todo lo que está narrado podría haber ocurrido, ciertamente. Todo es verosímil. Es un modo de imaginar que apabulla; una manera de insertar la basta documentación con la que se ha ayudado Falcones en un mundo imaginario que más bien parece un reportaje periodístico, de cuando los reportajes no eran reportes analíticos.

Pero, lejos de cansar con datos y hechos históricos, Falcones diluye todo ese saber en frases sueltas, en párrafos no condensados, en retoques: al final, se aprehende la historia sin haber leído un libro de Historia.

Hay pasajes del texto en los que se huele la podredumbre, se sufre con la esclavitud, inquieta la injusticia o se desea ese amor limpio que El nazareno siempre consigue tener cerca.

Subrayado a parte merece la descripción de las mujeres en tan distintas facetas que bien pudiera ser un retrato global de la esencia de la Mujer analizado por edades, por circunstancias, por adversidades y por ilusiones.

Era difícil superar La catedral del mar pero Falcones lo ha conseguido. Novecientas páginas de Literatura extraordinaria, sin concesiones a descripciones largas, ni a párrafos cansinos, ni a capítulos de relleno, ni a personajes episódicos prescindibles, ni a reseñas históricas pedantes.

Costará llevárselo a la piscina o la playa porque el libraco pesa: pero lo de dentro, aún es más consistente.