El mismo David Taguas ha dado su brazo a torcer y se apunta a la tesis de que llegaremos a los cinco millones de parados en España. El presidente del Gobierno ha comparecido en el Congreso con el mensaje de que está luchando contra la crisis “en primera línea”. La verdad es que nadie sabe cómo se está enfrentando a ella, pues las últimas noticias es que va a repartir dinero por Cataluña y, se supone, le seguirán otras comunidades gobernadas por socialistas.
Taguas, como otros –pero otros desde hace más tiempo- pide medidas. Convendremos en analizar que el Gobierno no ha tomado ninguna desde hace años. O sólo una: negar la crisis. Después, ha cesado al vicepresidente económico y a su equipo, pero ni siquiera ha sabido explicar por qué razones, a preguntas de Rajoy.
La realidad es que siguen sin reducir el gasto público. España necesita que las administraciones rebajen un tercio su gasto. Y eso no es cosa de quitar tres jefes de prensa y cinco asesores. Hay que meter el lápiz profundamente en los presupuestos y ahorrar muy seriamente.
No sé si Taguas habrá llegado ya a la conclusión que los demás hemos aceptado hace meses: España no tiene dinero. No hay nada en la caja. Zapatero lo ha despilfarrado y aún sigue haciendo promesas de mayor gasto. Cuando el gobernador del Banco de España avisa de que corren riesgo las mismas pensiones, la reacción de Zapatero es saltarle a la yugular. Pero así no va a evitar el problemón en el que estamos.
España no puede pagar más. No puede seguir viviendo como los ricos de los más ricos porque ni tiene ahorro propio, ni capacidad de generar recursos. La siguiente subida de impuestos invitará a la gente a dejar de pagar al Estado, lo que nos sucumbirá en una crisis sin final.
Lo mejor de David Taguas es que ha hablado como si no fuera socialista, pues los socialistas se han aprendido de carrerilla eso de que “ya estamos saliendo” de la crisis, cuando la realidad es que ni siquiera ha empezado lo más duro. Ahora, Taguas debería explicarle al presidente que de ésta no se sale con sonrisitas y repartiendo dinero a espuertas. Que hay que ahorrar, que hay que rebajar el gasto y que no estamos para despilfarros.
Difícil que alguien de este gobierno lo entienda.