Convengamos que criticar la política económica socialista no es un acto machista, aunque las palabras terminen en “a”. Ya se sabe que cualquier crítica a Zeta es un hecho antipatriótico o antifeminista. Así es la vida, según este gobierno.
Lo cierto es que si alguien necesitaba mayores constataciones de que estamos ante un desastre de previsión, despilfarro en la gestión y descrédito en la intención ahí tienen la que ha liado Hernández Moltó, el representante del socialismo Guay. El responsable de la Caja Castilla-La Mancha aún debe de estar partido de la risa jugando al golf: le han dado nueve mil millones de euros para resolver su ineficacia y nadie espera que se los quiten de su abultada cuenta corriente.
España se desploma en buena parte por la gestión de un presidente del Gobierno que prefiere lanzar humo con un asunto leguleyo de Cajamadrid, por ejemplo, en vez de afrontar los problemas. Así funciona Zeta: la culpa es de los demás; y, si acaso fuera mía, despistemos con los problemas de otros.
Esa actitud política sectaria tiene como consecuencia una España que ya no encuentra fecha en el calendario para fijar la salida de la crisis. Lo cierto es que los grandes inversores mundiales han sacado a nuestro país del circuito hasta dentro de tres años; y si seguimos sin tomar medidas de ahorro en el gasto público, nos sacaran durante cinco. Es decir, que, como mínimo, la cita con la normalidad ya está en 2012.
Pero Solbes ha comparecido en las televisiones para decir que lo de Hernández Moltó es un trámite. ¡Qué ridículo! Nos trata a los españoles como bobos. Y algo de razón tiene: somos tan tontos, que seguimos votando a estos gobernantes a pesar de lo que nos están haciendo.
Pero no lo digan: serán descalificados como antipatriotas o, peor, ¡machistas!