mar
27

EL PAÍS VASCO, SIN BURKA

Parece como si estuvieran limpiando la buhardilla en la que no se había entrado durante los últimos treinta años. Van quitando telarañas y a cada paso se levanta polvo. Aún hay que apartar aquellas estanterías viejas, algunas vigas caídas y montones de papeles apilados para llegar a la ventana y abrirla de par en par. Pero los que llegan desde la libertad, ya están dentro. Aún no me lo creo.

Con gran inteligencia por parte de Patxi López y de Antonio Basagoiti, sin declaraciones estentóreas, sin aspavientos, han empezado a quitarle el burka al País vasco. Esto es lo que, personalmente, nunca pensé que llegaría a ver.

Zapatero está dispuesto a perder votaciones en el Congreso a cambio de izar la bandera española en el País vasco, y si yo mismo aventuré crítico que el presidente sería incapaz de concebir esta histórica operación política, con la misma fuerza debo de reconocerlo y valorarlo.

El País vasco, sin burka: respirando con libertad y paseando por la calle sin esa tela negra que les ha mantenido humillados. Todo su dinero lo han metido en las casas para vivir bien a escondidas, pero ni podían comprarse un coche caro para que no les señalasen. Así se han levantado cada mañana, con burka. Pero los que llegan desde la libertad se lo están quitando.

Si Zapatero hubiera autorizado el gobierno con el PNV, las críticas no le hubieran durado más de dos meses, y a cambio viviría tranquilo en La Moncloa. Apoyarse en el PP es un gesto que le honra.

Y Rajoy está pactando brillantemente los pilares básicos de una nueva convivencia en el País vasco, sin exigencias extemporáneas. Es como si, de repente, dos políticos nada deslumbrantes hubieran crecido unos centímetros para ver el futuro de España desde más arriba.  

Aún hay que abrir la ventana aquella, limpiarlo todo y conseguir que la buhardilla quede tan acogedora como nos habían contado. No va a ser fácil. Pero suena de maravilla.