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ACLARADO: GARZÓN IBA DE CONSEGUIDOR

El extraño caso del juez que cobraba fuera de España los doscientos mil dólares que podía haber recibido en su país y así evitar el fisco norteamericano ha sido resuelto. De un modo rocambolesco, pero resuelto: es que el juez no iba de conferenciante, sino de conseguidor. Queda la duda de si tenía también algún atisbo de chantajista.

Garzón ha actuado de esta guisa: habla con una Universidad norteamericana para que le monten una conferencia; la Universidad dice que bueno, pero que quién lo paga; Garzón llama al Banco de Santander y les explica que qué son trescientos mil dólares para ellos, sino unas perrillas; en el Santander se preguntan ¿cuesta tan poco agradar al que nos va a juzgar?, y los ejecutivos agresivos se ríen bajo la mesa mientras firman el cheque. En ese punto, Garzón devuelve el e-mail a la Universidad y les comenta que ya tiene la pasta y que va para allá a darles la conferencia. En la Universidad, también sonríen bajo la mesa.

Creíamos que este oficio de conseguidor era cosa de Francisco Correa y sus mariachis, pero parece que no tenían la exclusiva. Eso sí: Garzón juzga a los mariachis pero no se juzga a sí mismo. Qué cosas tiene la vida.

Bajo ningún concepto se puede admitir la actuación del juez. De ninguna manera el juez Garzón puede andar por ahí dando sablazos a las empresas para que le paguen sus conferencias a precios multimillonarios. De ser conseguidor a chantajista hay muy poco trecho.

¿Lo del Banco de Santander con Garzón fue un favor, una dádiva o un chantaje?

Ni por asomo la sociedad española merece estar en tela de juicio por la vanidad de un juez que, además de hacer lo que le viene en gana, quiere hacerse rico.

La cacería emprendida contra el Partido Popular no le salva del juicio público: es un cara.