Muy raro el asunto de los cobros del juez Garzón. Si se piden aclaraciones al PP por un Jaguar, que me parece correcto, ¿cómo explicar el trasiego monetario que se trae el juez Garzón a propósito de unas conferencias cobradas, nada menos, que a cien mil dólares la pieza? Particularmente, me parece extraño.
Primero: el Banco de Santander puede pagar unas conferencias a cien mil dólares o a lo que quiera, pero no está claro que el juez Garzón deba cobrarlas cuando entiende de asuntos que afectan al presidente del Banco.
Segundo: el Banco de Santander puede hacer efectivo el pago en cualquier país del mundo, incluyendo Estados Unidos, pero no está claro por qué el conferenciante Garzón prefiere cobrar al otro lado del Atlántico, en dólares, lo que podía ingresar en su cuenta corriente en España, en euros. ¿Por qué Garzón hace la tontería de cobrar en Estados Unidos para pagar al fisco norteamericano y luego pagar otra vez a la Hacienda española? ¿No era más fácil ver su remuneración ingresada en su cuenta corriente española y cubrir sus deudas sólo con el fisco español?
Suena raro.
Eligió el camino más extraño, con lo fácil que hubiera sido cobrar en España, hacer la retención y declarar a Hacienda.
Una explicación simple pudiera ser que el juez Garzón vio la oportunidad de dejar su dinerito en Estados Unidos y no traerlo a España. Teniendo en cuenta que el jefe de Gobierno es Zapatero, la idea no parece mala: cuanto menos dinero tengas en España, menos perderás. Pero eso no puede hacerlo el juez Garzón.
Por tanto, ¿no es extraño este tejemaneje de dineros, de dólares, euros, pagos en especie y retribuciones mucho más altas de lo habitual por dos míseras conferencias?
Ha dicho el juez que hablará. Lo estamos deseando. No sólo tiene que hablar, sino exhibir su declaración de la Renta y demostrar que ha pagado a Hacienda. Es decir: lo mismo que él exigiría a un político del PP en circunstancia parecida.
Si el alcalde de Pozuelo ha dimitido por la imputación del juez Garzón de haber recibido de regalo un coche de treinta mil euros, ¿con qué rasero hay que medir al mismo juez Garzón si hablamos de doscientos mil dólares?