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Y “LA TRAMA” ¿ES ESTO?

Se había creado la expectación de que un tal Correa estaba financiando al Partido Popular con cifras multimillonarias, obtenidas gracias a corrupciones insospechadas y maletines con billetes de quinientos que se salían por la cremallera. En plena campaña electoral, nos habían convencido de que el PP era más una banda de delincuentes que un partido, pero iban a caer bajo la espada de la Justicia, encarnada en el nunca bien ponderado juez Garzón.

El caso llenó los telediarios de TVE, donde no se cortaron un pelo para hablar de imputados que no estaban imputados, pero si cuela, cuela; el digno periódico “El país” había titulado decenas de veces a cinco columnas que detrás del PP sólo había corrupción y mala gente. El PSOE aprovechó el caso para gritarlo en sus mítines porque, realmente, estábamos ante la madre de todas las corrupciones.

¿Y? ¿Al final, qué?

Pues trajes y modistos.

La cosa parece que va de unos señores que compraban trajes para dos altos cargos del PP de Valencia, y unos altos cargos del PP de Valencia que lo niegan y enseñan las facturas del modisto -que uno no sabe de dónde las han sacado, pues es el primer caso que conozco de alguien que se guarda la factura de un traje.

El resto de los imputados, aparecen en el auto del nunca bien ponderado juez Garzón acusados no se sabe muy bien de qué y sin ninguna ligazón con la estructura nacional del PP.

¿Esto era todo?

La gran corrupción del PP ha quedado en cosa de trajes y unos caraduras de tres o cuatro pueblos de Madrid. Nada de financiación ilegal; nada de trama oculta; nada del gran escándalo que nos habían vendido a bombo y platillo.

Pues quiero decir dos cosas:

La primera, que los caraduras no merecen seguir en política. En cuanto se pruebe que han metido la mano donde no debían, hay que echarles.

La segunda, que el digno juez Garzón, tal agente político del PSOE, ha montado un escandalazo en plena campaña electoral con la única intención de destrozar vilmente al PP. Y del escandalazo se ha pasado a nada.

Como bien dice Esperanza Aguirre, le han hecho más regalos a Garzón en sus cacerías que lo que cuestan los trajes presuntamente regalados.

El escándalo ya no está en el PP: está en Garzón y el PSOE. ¡A que TVE y “El país” no lo cuentan!