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LA TRAMPA: DESPIDEN PARA LUEGO CONTRATAR

Toda mala ocurrencia sólo tiene un final: el fiasco. La idea de invertir ocho mil millones de euros en obras de ayuntamientos para dar la impresión de que se está creando empleo rápidamente no sólo es absurda, sino que ya empieza a mostrar su lado más maligno: las empresas de construcción que van a hacer las obras municipales, se dedican a despedir a los empleados que tienen actualmente para luego contratarlos una vez les sean adjudicados los contratos, dando así la impresión de que se genera empleo.

Una filfa estilo Zapatero. Una estafa. ¿Es este el modo más eficaz de utilizar ocho mil millones de euros de nuestros impuestos?

Lo peor es que el electorado socialista le comprará las buenas intenciones a este presidente que se demuestra cada día más inútil para hacer frente a la crisis. Y él seguirá insistiendo en su mensaje: la culpa es de los demás.

Hasta el momento, el millón de parados que ha creado Zapatero el año pasado han sido culpa de Bush y de Aznar y de Davos y de no se sabe quién más. Cuando su plan de financiación municipal no genere un solo puesto de trabajo, echará la culpa otra vez a Davos, a Aznar y a Bush, además de meter por el medio a los ayuntamientos, seguramente sólo a los del PP.

Eso sí: conseguirá destinar nada menos que treinta millones de euros a propaganda de la ceja. Los ayuntamientos están obligados a publicitar las obras que hagan aunque no quiten un solo parado. La valla propagandística dirá algo así como Estamos trabajando para crear empleo, aunque ni trabajemos ni creemos empleo. En eso se van a gastar treinta millones de euros.

Desbordado por la crisis, sin nada que ofrecer, Zapatero ni siquiera es capaz de ver las trampas que le hace la gente para conseguir un contrato.

El que los demás hagan trampas le da igual: él es el primero.