Lo peor es que un mono conduzca un coche cargado de bombas y todo el mundo le ría las gracias. Zapatero cree que de esta crisis salimos si nos dedicamos a consumir. No le hagan caso: ¡ahorren!
Vienen años muy duros. Esto no termina en marzo de 2009, ni en diciembre de 2010. Y si les insultan y si les llaman antipatriotas, ríanse, pero ahorren.
Y pidan a las administraciones públicas que ahorren aún más. No aplaudan a los políticos que prometan gasto, aunque les digan que les van a regalar seiscientos euros, o dos mil. Es mentira.
Pidan a los políticos que ahorren hasta que les vean sacar la lengua.
Hace falta un ahorro mínimo del 30% de los gastos de las distintas administraciones. Sobran gastos superfluos, asesores, funcionarios, propaganda, subvenciones y también servicios multiplicados de ayuntamientos, comunidades autónomas y Administración General. Si hay que recoger la basura dos veces a la semana, pues dos veces; si hay que pagar un euro por cada receta médica, pues un euro; si hay que esperar un año a que pinten la línea discontinua de la carretera, se espera. ¡Que ahorren!
Es evidente que antes de rebajar los servicios al público hay que comprobar que los políticos ahorran. No hagan caso a los despilfarradores, a los que se escudan en el idioma, en la cultura, en el cargazo o en el prestigio social de una Institución para tener despachazos, cochazos, comidas, recepciones, asesores… Pídanles que ahorren, como los demás tenemos que ahorrar.
Y, después de ahorrar del despilfarro de unas administraciones locas, pidan que bajen los impuestos, y que una parte de lo que ahora pagan como cotización a la Seguridad Social vaya a su bolsillo. No hagan caso a los que quieren subir los impuestos o a los que dicen que el subsidio de paro es un gasto social. No es verdad: el aumento del presupuesto para el subsidio del paro es el fracaso de la política general de un país.
El dinero del paro está previsto para una minoría, pero se rompen todos los cálculos cuando lo tienen que recibir cuatro millones de personas. Entonces no se puede computar como gasto social, sino como una simple tapadera para ocultar el desastre. Un parado no vive con el subsidio: quiere trabajo. Hay que crear trabajo, no subsidios.
No hagan caso a Zapatero cuando en estas circunstancias pide que se aumente el consumo. Ahorren. Y echen a este tipo que, en vez de aplicarse esta receta, nos está endeudando para que ni podamos ahorrar, ni podamos consumir, sino exclusivamente pagar impuestos abusivos.
