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ZAPATERO: DÉFICIT DEMOCRÁTICO

Como buen representante de la izquierda radical a la que gusta jalear, Zapatero tiene un grave problema del concepto de Democracia. Él cree que con ganar en las urnas basta para hacer lo que le venga en gana, pero eso no es Democracia. Hace falta la victoria en las urnas para, después, mantener vivos dos mínimos requisitos democráticos: transparencia y honestidad.

La reunión de Zapatero con José Montilla para negociar de tapadillo la mordida catalana a los Presupuestos Generales del Estado es el ejemplo claro del déficit democrático de los socialistas. Ni es transparente, ni obedece a la verdad dicha en el Parlamento.

Nuestro sistema, la Democracia, se basa en que los ciudadanos entregamos nuestra representación a los políticos para que nos expliquen con claridad, sin tapujos y con certeza, cómo administran nuestros impuestos y cómo cumplen los programas electorales que han sido ratificados en las urnas. Pero Zapatero entiende que los votos eran para que hiciera de su capa un sayo, sin explicaciones y con todas las contradicciones que le quepan en el bolsillo.

No es admisible una negociación de tapadillo. Y no se trata de criticar el Estatut, sino de poner las cosas en su sitio: es obligatorio que el presidente del Gobierno comparezca en el Parlamento para revelar con transparencia lo que ofrece, tanto a Cataluña como al resto de Comunidades autónomas.

Pero los socialistas se creen que el Congreso de los Diputados sólo existe para criticar a la Oposición, no para dar explicaciones de su gestión.

Una reunión en Navidad, con el Parlamento cerrado, sin explicaciones, es una burla a la Democracia.

Lo mismo ocurre en las conversaciones con la petrolera rusa Lukoil. Zapatero pregonó que era una transacción entre empresas privadas, cuando lo que se está viendo ahora es que decía otra mentira más: él mismo ha acordado algo oscuro personalmente con Putin, y luego ha encargado cerrar el negocio al secretario general de la Presidencia del Gobierno.

Prueba inequívoca del déficit democrático de Zapatero: miente, y, además, planifica sus actuaciones en un cuarto oscuro.

Pero el pueblo calla.