Volvemos por donde solíamos cuando gobiernan los socialistas: paro, paro y paro. Falta aún la corrupción, pero por el momento nos conformamos con la ilegalidad en la que se encuentra la ministra Garmendia y los despilfarros que están siendo noticia. Ahora bien, con tanto dinero que van a repartir los socialistas a las cajas de ahorro, la corrupción volverá a España, seguro.
El problema hoy es el paro. Anda Zapatero pidiendo por las esquinas que no le borren de la lista de invitados de la fiesta esa que van a montar para “refundar el capitalismo” –son graciosos poniendo nombrecitos-, pero donde debería estar es en su despacho tomando decisiones para frenar la loca carrera hacia el desempleo.
Tal y como dijo Rajoy en el debate de Presupuestos, la previsión oficial de paro para el año 2009 ya se va a dar estas Navidades. Y los socialistas echan la culpa a la crisis internacional, pero no es verdad: en los países de la UE no está aumentando el paro tanto como en España.
Es Zapatero. Son las políticas –o la ausencia de políticas- económicas de Zapatero las que han provocado llegar ya a 2,6 millones parados, que serán cuatro millones el año que viene por estas fechas. Es Zapatero, que recogió la despensa llena y la ha vaciado en una legislatura sin haber hecho ninguna previsión de futuro. El paro tiene cara de sonrisa: la de Zapatero.
Dijo el presidente en los debates de la campaña Electoral que sustituiría el empleo de la construcción por trabajos en el sector del i+d. Pero su ministra Garmendia sólo está para darse subvenciones a sí misma y a sus amiguetes. No se ha creado ni un solo puesto de trabajo en el sector de la investigación.
El paro está en 2,6 millones de personas, a los que hay que sumar todos los que quitaron de la lista porque les denominaron “en expectativa de empleo”, que es eso que hacen con los trabajadores de Delphi, que les llevan al zoo y así parece que les están dando cursos de formación.
Y en todo este caos, ¿sabe alguien algo de los sindicatos?