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¿Por qué están tan nerviosos los socialistas?

No hay discusión en que los defensores de los socialistas no griten e insulten. Unos, de forma grosera y maleducada –Mariantonia Iglesias llegó a gritarme “¡eres un cabrón!”, al no encontrar argumentos en un debate en “La noria“, de Telecinco- y, otros, de forma un poco menos exacerbada acuden a confrontar ideas con la descalificación en la boca, tanto personal como general. 

La pregunta es ¿por qué están tan nerviosos los socialistas? ¿Por qué los programas de debate en radio y televisión a penas encuentran a dos contertulios que se atrevan a defender abiertamente la política de Zapatero y, al no ver el modo, recurren a la ofensa?

Ciertamente, es el vicesecretario general del PSOE, Blanco, el primero que ha convertido sus alocuciones en injurias y sus discursos en dicterios. En su blog no hay una sola propuesta constructiva y eso que tiene la responsabilidad de gobernar.

Los socialistas no buscan soluciones a los problemas, sino culpables: examinan quién en la historia universal hizo algo igual o peor que ellos y lo ponen como ejemplo para disculpar sus desatinos, casi siempre comparando lo incomparable.

En tiempos de Alfonso Guerra, era la practica de encender el ventilador, que consistía en decir Yo he hecho algo mal, pero ustedes lo harían peor, porque ustedes son peor que yo. Ahora, el PSOE de Zapatero ha dado un paso más, y su mensaje es Todo el que no piense que hacemos las cosas bien merece el insulto.

Tienen arraigados en los genes la necesidad del Cordón sanitario: aquel que los critique sólo merece el desprecio y el escarnio.

Pero ¿por qué están tan nerviosos? Los sindicatos están cobrando en su casa, la calle está callada, el PP prefiere la moderación a la confrontación… ¿Qué les hace vivir en esa tensión barriobajera?

El problema de fondo se llama España: un Gobierno que no busca soluciones sino culpables, es un Gobierno dispuesto a todo para mantenerse en el poder. Y eso tiene mala pinta.