sep
05

ZAPATERO ABANDONA EL CENTRO POLÍTICO

Tras ganar las elecciones de 2008 con los votos de la izquierda, el PSOE parecía decidido a buscar los votos centrados y moderados, pero la ofensiva política a favor del aborto libre, de la eutanasia y del excavar zanjas para encontrar huesos y tirárselos a la cabeza al primero que pase por la calle, es, decididamente, la estrategia contraria a la moderación y, por ende, un grave error de Zapatero.

El Partido Socialista ha creído que podía ocultar las graves consecuencias de la crisis proponiendo políticas que radicalicen al Partido Popular y lo descalifiquen para la crítica económica. Pero ni se soluciona así el creciente número de parados, ni se consigue acorralar al adversario. Muy al contrario, es José Luis Rodríguez Zapatero el que parece ante la opinión pública como un político de izquierda radical -seguramente lo peor que se pueda decir de alguien, tras ultraderechista.

La lectura de los resultados electorales del 2008 es clara: Rajoy creció por el Centro -porque ya no hay nada a la derecha del PP- y Zapatero creció por la izquierda más radical y regionalista. El objetivo socialista en est legislatura -así se dijo tras las elecciones- era conseguir el voto moderado. De hecho, se alabó el discurso de Zapatero en el que citó el diálogo y el consenso. Pues bien, toda esa estrategia se ha ido al garete a las primeras de cambio.

La nueva Ley del aborto no estará lista hasta bien entrado 2011. Zapatero necesita sacar de vez en cuando ese debate y hacerlo agrio para desviar la atención de sus constantes problemas; Garzón y sus peregrinas ideas pueden estar excavando zanjas una vez al mes, cada vez que se requiera una polémica a gusto del Gobierno, así que también con ese asunto estaremos toda la legislatura.

Puede decirse lo mismo de la Eutanasia, la adopción de niños por los homosexuales, la gratuidad de las operaciones de estética para transexuales… todas esas cosas que le gustan mucho a una minoría radical pero que atemorizan al resto de la sociedad si se atreve a oponerse.

Ahora bien: cada vez que estos asuntos salgan a colación, Zapatero será un político más admirado por la izquierda radical y más aborrecido por la gente moderada, aquellos que no quieren un gobierno para que cambie con leyes la moral de la sociedad sino para que solucione los problemas de cada día, sobre todo la Economía, el Paro, la Inseguridad ciudadana, la Vivienda y el Terrorismo.

Quizá los socialistas crean haber encontrado un ungüento mágico que les alivie el dolor del mal gobierno, pero están construyendo su propia trampa.