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CUANDO AZNAR HABLA, LES DUELE

Pocas personas levantan tanta ira entre las filas socialistas como Aznar. Diríamos que es odio lo que destilan cuando él habla o cuando alguien se refiere con elogios hacia quien ha sido el mejor presidente de España.

José María Aznar ha decidido sacar una parte de su arsenal contra los socialistas en la entrevista con Esther Esteban en El Mundo. Y aunque hay que preguntarse por qué ese afán reiterado de conceder entrevistas, lo cierto es que todo lo que dice les duele a los socialistas. Especialmente, a Zapatero, que no pudo ganarle en las urnas; y también a Felipe González, que perdió ante él.

Aznar ha decidido reivindicar los hechos claves de su Gobierno en materia económica e internacional en un momento en el que, realmente, se echan de menos aquellos tiempos en que España era una locomotora que creaba empleo y riqueza y, además, se sentaba en la mesa con los grandes del planeta. La España de Zapatero es la imagen de la crisis y del aislamiento.

Pero al ex presidente le puede más su corazón que su cabeza cuando asegura que El PSOE pagará su tremenda deslealtad tras la masacre del 11-M. Eso, lamentablemente, no es verdad. Los socialistas no van a pagar ninguna deslealtad, como tampoco han sido castigados por su negociación con ETA ni la opinión pública parece decidida a hacerles sufrir su gran mentira sobre la crisis económica.

No. Zapatero no va a pagar su deslealtad. La izquierda tiene distintas varas de medir que se resumen en una frase: lo que hacemos nosotros está bien; lo que hacen los demás, está mal. Por eso es imposible que se cumpla el vaticinio de Aznar.

Lo cierto es que cuando habla el ex presidente levanta ampollas. Sólo hay que echar un vistazo a los comentarios a la noticia en distintas Web y la reacción de articulistas de izquierda. No le soportan y no están dispuestos a reconocerle nada.

Si Aznar les dice Es de día, ellos dirán que es de noche. Y si les explica que él recibió un país derrotado, envuelto en la corrupción y económicamente hundido, ellos dirán que no es verdad. Es más: se han atrevido a afirmar que Aznar dejó el país como los socialistas. Y el problema es que hay alguno que se lo cree.