Quizá la pregunta más acertada sea ¿cuántos PSOE hay en España?, porque está claro que Zapatero es el secretario general de una sola parte de ellos. Al menos, Cataluña y Andalucía están desintegrados de la unidad socialista, y no se sabe bien hacia dónde camina Galicia.
Si Zapatero pudo, en su día, poner orden entre los socialistas navarros cuando querían pactar con los filoterroristas para obtener el Gobierno de la Comunidad autónoma, no puede asegurarse que consiguiera el mismo resultado en Cataluña o Andalucía.
Y este es un problema para España: sin partidos nacionales fuertes, que puedan expresar los mismos argumentos —y en la misma lengua— en todas las provincias, la política sucumbe a los caprichos localistas, con una fuerte base de insolidaridad y muy cercana a la xenofobia.
Felipe González supo hacer un único PSOE. Seguramente, el éxito se debe a la solidez ideológica de Alfonso Guerra y a su mano de hierro. Pero a Zapatero se le escapa de las manos. Su idea de una España y un partido federal le está llevando a perder el control.
Como mucho, Zapatero es hoy un primus inter pares con sus barones regionales, pero esa definición en política está muy próxima al significado de ser un verdadero primo, en español, no en latín.
No es posible dirigir un partido sin una visión seria y global de España. Administrar los votos conforme a las exigencias normalmente improvisadas y basadas en ideologías locales puede dar resultados a corto plazo, pero destruyen el futuro. Por una única razón: no hay proyecto. Y, sin proyecto, no hay política.
Zapatero eligió el camino de votos a cambio dádivas y se olvidó de mantener los principios sólidos del socialismo. El problema es que cuando se terminen las cesiones o, mejor dicho, cuando ya no se pueda consentir más, ¿a qué principios podrá agarrarse, si no existen, si los olvidó por el camino?
Resultó, al final, que la palabra Talante significaba Cesión a todo y a todos. Y eso no sólo se lo ha aprendido el socio separatista, sino también los barones regionales del PSOE, que ya no tienen un Partido Socialista, sino un Partido Cesionista.
Hasta que quede algo en la caja, claro.