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LA ECONOMÍA ES CONFIANZA Y ZAPATERO NO TRANSMITE

Escondido en Doñana con su familia, ausente del debate sobre la crisis económica y la financiación autonómica, Zapatero está haciendo exactamente lo contrario de lo que debería: no transmite confianza.

La palabra clave para la Economía es Confianza. Ni Pedro Solbes ni Miguel Sebastián transmiten confianza, pero es que, además, Zapatero se esconde.

El presidente del Gobierno lleva ausente meses y meses negando la crisis; después, ha pretendido convencer al sector de que la mejor receta era aumentar el gasto público; más tarde, se ha dado cuenta de que no hay dinero público para gastar, y, finalmente, se niega a dar la cara ante el Congreso de los Diputados para explicar el lío monumental que ha montado con la financiación autonómica.

El fichaje de su ministro de Economía —que ya demostró sobradamente su inutilidad en los gobiernos de Felipe González y en la primera legislatura de Zapatero— tenía como objetivo trasladar al sector económico que había alguien capaz de mantener firmes las riendas del sector, frente a un Miguel Sebastián que alarmaba por su deseo excesivo de protagonismo.

El tiempo ha demostrado que Sebastián puede ser el ministro que termine definitivamente con la Industria y con la Energía españolas —además de con el sector textil de las corbatas—, y que Solbes no tiene ni capacidad, ni ideas para afrontar la crisis económica.

Pero Zapatero se refugia en Doñana. Atrás quedaron sus declaraciones de que la política socialista se basaba en el diálogo y el talante, y que el Congreso de los Diputados sería el centro del debate político.

Ni habla de Economía, ni de Financiación. Tampoco se le espera para explicar por qué ha cambiado su política antiterrorista, o por qué la Inmigración es competencia ahora del Ministerio del Interior, o por qué no funciona ninguna medida contra la violencia machista, caso de que haya tomado alguna además de crear el baldío Ministerio de la Igualdad.

Zapatero juega con su mujer y sus hijas en Doñana: fotografía familiar entrañable, pero imagen patética con la que está cayendo en España.