Esto significa que por cada millón de mujeres inmigrantes, casi el 14% se ha convertido en víctimas mortales a manos de sus parejas.
Además, la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género ha informado de que más del 40% de los agresores en España son extranjeros.
Parece tarea más interesante y propia del Ministerio de Igualdad que andar cambiando palabras en el diccionario de la RAE.
Lo que ocurre es que es más difícil. Empezando porque se impone analizar fríamente el problema y buscar soluciones no demagógicas.
¿En qué circunstancias viven los extranjeros en España? ¿Asumen nuestro modelo de vida? ¿Acatan nuestras leyes? ¿Son conscientes de que este es un país abierto para la mujer, igualitario y libre?
El Gobierno tiene los datos. La pregunta es: ¿será capaz de actuar o, como siempre, buscará culpables entre la Iglesia Católica, los Estados Unidos y el PP?
